Nuestra misión es :"Remediar los tres abandonos más perjudiciales de un pueblo,
el de Jesús Sacramentado,
el del cura
y el de las almas."
(Beato Manuel González)

domingo, 9 de enero de 2011

De parte de nuestros lectores - II Carta de Mons. Pepe al P. Tomás

Querido padre Tomás:

Si tienes la oportunidad de ver la obra "Los Miserables", por favor no dejes de hacerlo. Me gustó más que "Miss Saigon”. No te la pierdas. Tú sabes que Lea Salonga es una de las artistas que actúa en la obra y es fantástica. Pero lo más importante es que este clásico de Víctor Hugo tiene un mensaje que pide ser oído hoy.

Valjean es un pobre carpintero sin trabajo. Su crimen fue haber robado un pedazo de pan para alimentar a sus hijos hambrientos. Su sentencia: cinco años de prisión. Al tratar de escapar es capturado para servir a la cruel justicia del gobierno quince años más. En la prisión, los suyos lo olvidaron y abandonaron.

¿No podría ser ésta la historia de Jesús en el Santísimo Sacramento? Jesús se convierte en el Pan Vivo bajado del cielo para alimentar espiritualmente a los hambrientos hijos de Su Padre. Este es Su "crimen". No es retribuido con agradecimiento y adoración. Es castigado poniéndosele en la prisión del Sagrario. En este calabozo es olvidado y abandonado por los suyos. Nos avergonzamos y no lo exponemos. Por estar demasiado ocupados, no lo honramos. Su trono es la custodia en donde quiere liberarse para reinar como Rey del Amor. Pero al contrario, se le encierra y se le trata como al criminal Valjean. Se describe a sí mismo como un Prisionero de Amor.

Mi querido Tomás, no es exagerado lo que digo. Esto es lo que Jesús mismo le reveló a Santa Margarita María cuando se le apareció en el Santísimo Sacramento mientras estaba rezando y le dijo: "He aquí este Corazón que ama tanto y a cambio, es tan poco amado". Le explicó que las espinas alrededor de Su Corazón eran un símbolo del dolor que sufre por la ingratitud e indiferencia de sus sacerdotes y de su pueblo a Su Amor en el Santísimo Sacramento. Luego, Jesús le manifestó que Él sufría más por esta indiferencia e ingratitud de lo que sufrió en la Pasión.

Jesús nos llama a cada uno de nosotros diciéndonos: "Tengo sed, una terrible sed de ser amado por ustedes en el Santísimo Sacramento".

El Santísimo Sacramento es el Sagrado Corazón de Jesús en medio de nosotros. Hoy llora como lloró por Jerusalén. ¡Cuánto desea reunir a cada uno de nosotros en Su Corazón, así como la gallina reúne a sus polluelos debajo de sus alas!

Cambia su llanto en una sonrisa, querido Tomás. Establece la adoración perpetua en tu parroquia y cambiarás las espinas de Su Corazón en muchas flores de consuelo. Cada hora santa reparará toda la indiferencia e ingratitud del mundo.¡Qué gracia tan grande!

Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico

Mons. Pepe

No hay comentarios:

Publicar un comentario